Arrastra un archivo .html a cualquier parte de esta página, o elige un archivo.
Sin registro. Sin compilación. El enlace funciona de inmediato.
Tu HTML se aloja tal como lo escribiste: no se reescribe ni se cambia el estilo.
Los navegadores móviles nunca se diseñaron para abrir archivos locales. Normalmente no hay forma de navegar hasta uno y, aun cuando un gestor de archivos lo entrega, la página se carga mediante file://, donde las reglas de origen cruzado bloquean los recursos externos y partes del JavaScript sencillamente fallan. Así que acabas con una pantalla en blanco, con texto sin estilos o con un aviso para descargar algo que después no lleva a ninguna parte. Publicar el archivo como enlace esquiva todo eso: al móvil se le pide abrir una página web normal, que es justo lo único que todos los navegadores móviles hacen bien.
En el ordenador el problema es distinto: mira por qué falla el doble clic.